Depresión: una brújula hacia la vida


Cuando nada merece la pena aun queda la posibilidad de volver a sentir

Sesión de terapia individual en el centro Atalanta Psicología.

Sabemos bien que la depresión va más allá de la tristeza, la falta de motivación o la desesperanza y que se acerca más a un estado inerte, árido y desolado. Esta situación empuja a la persona a la separación, al aislamiento y la inacción, lo que dificulta mucho pedir ayuda. ¿Cómo contar con alguien más cuando no se desea nada? Pedir ayuda es, precisamente, un movimiento en sentido contrario a la depresión.

Para el entorno, acompañar a una persona con depresión es una experiencia muy compleja. Suele comenzar dispensando paciencia y cuidados, consejos bien intencionados y puede llevar también a la desesperación y la rabia ante la impotencia de no poder ayudar a quien tanto queremos.

Debemos discriminar bien entre una depresión, tipificada como trastorno del estado de ánimo, y otras situaciones personales que entrañan tristeza y dolor.

A lo largo de la vida experimentamos diferentes situaciones que conllevan sufrimiento y podemos nombrar: pérdidas de seres queridos, rupturas, precariedad laboral, enfermedades, accidentes, violencia en la familia, en la pareja o en el trabajo/colegio. La respuesta natural a todas ellas implica tristeza, rabia, desesperación, pérdida de sentido.

Qué mejor momento que aquí y ahora

Para apostar por tu bienestar y de quienes te rodean.

A veces no sabemos ni cómo ni por qué hemos llegado a este lugar donde nada nos importa y no somos capaces de vivir como las demás personas. Otras veces sí lo sabemos, pero de esa primera fase de duelo o tristeza hemos llegado a un estado de apatía e insatisfacción del que no podemos dar cuenta.

Levantarte de la cama, ducharte, salir a la calle, desear –a alguien o algo–, querer trabajar o irte de vacaciones son acciones abrumadoras y pertenecen a la persona que un día fuiste y parece haber desaparecido.

La depresión, sin embargo, tiene su propio sentido. Y su relato. Aparece en un momento determinado y de una manera precisa para cada persona. Y esta particularidad para cada uno/a es también la brújula de lo que no anda bien. ¿Por dónde empezar? Liberar la palabra es el primer paso. En consulta cuidamos un espacio donde nombrar y empezar a llevar luz donde no la había; acompañarte en el camino de dar sentido y fin a la depresión.